03 septiembre 2007

Portugal

Portugal, nuestro vecino y desconocido país. Si este viaje me ha servido de algo ha sido para conocer un poco mejor las dos ciudades mas importantes de Portugal, Lisboa y Oporto, y para conocer el caracter de los portugueses, amables, educados, hospitalarios, tranquilos y con un dominio extraordinario del portugués ;-)
Pero antes de hablar de todo lo que pude fotografiar en Portugal tal vez deberia empezar dando unas pequeñas pinceladas sobre Portugal como pais. Portugal tiene su origen hace 20 siglos, con la llegada de los romanos a la peninsula iberica y la fundacion de Lusitania aunque el inicio de su historia se remonta a los civilizaciones iberas, tartesas y celtas. Tras la independencia, sus fronteras han cambiado tan poco que se suele decir que las fronteras de Portugal son las más antiguas de Europa. La época de mayor esplendor de Portugal fue la llamada "Era de los Descubrimientos" y puede verse su importancia en la gran cantidad de simbolos maritimos que inundan todo el país en los lugares más insospechados. Durante estos años Portugal fue uno de los mayores imperios del mundo llegando a poseer colonias como Brasil o la India además de otros muchos enclaves alrededor del mundo. Tal vez, ésta época junto con la dictadura y la posterior caida del regimen sean los capitulos de la historia portuguesa que más similitudes tienen con la historia española. En 1974, con la Revolución de los Claveles, cae la dictadura de Salazar y se impone la democracia en la ya República Portuguesa desde 1910. Actualmente Portugal es miembro de la Unión Europea, la OTAN, la OCDE y la OSCE. Economicamente hablando, tiene un Indice de Desarrolo Humano alto (0.904) y su PIB le situa en el puesto 35 del ranking mundial (España se situa en la 8º posición, aunque este año se prevee que alcance la 7º posición al adelantar a Canada). Actualmente Portugal ocupa la presidencia del Consejo de la Unión Europea y Jose Manuel Durão Barroso, ex-primer ministro de la República ocupa el cargo de Presidente de la Comisión Europea. Si quereis información detallada sobre Portugal, aqui teneis el link a la Wikipedia donde encontrareis un extenso dossier sobre el pais y el link hacia la serie de articulos de Historia de Portugal, muy extenso y detallado. Al final de este articulo os dejo más links interesantes.
Una vez hecho un brevisimo repaso por la historia, la economía y la política portuguesa empiezo a contaros todo lo que me dio tiempo a visitar en Lisboa y Oporto y en los pueblos de Sintra y Óbidos.
El lunes 20 salimos rumbo a Badajoz para pasar alli una noche. Lo cierto es que Badajoz no tiene un gran interes turistico como lo tienen otras ciudades pero siento una especie de interes especial por esa ciudad. Tal vez sea porque estuve apunto de nacer alli ya que por aquellas fechas mi padre trabajaba alli y mis padres estuvieron pensando en el traslado. Al final, mi padre aprobo unas oposiciones para poder realizar el traslado a Segovia (aunque por diversos "chanchullos" ajenos terminaron mandandole a Bilbao unos meses antes de poder volver a Segovia). Además mi hermano insistio en volver a Badajoz aunque sólo fuera una noche. Yo le apoye aunque con intereses distintos a los suyos. Él estaba pensando en la pequeña piscina (aunque casi siempre vacia asi que toda para él) del Hotel Zurbarán, que os lo recomiendo, por cierto. A mi lo que me interesaba era volver a comer el fantastico bacalao del Mesón Ibérico y volver hacer una visita al museo arqueológico. Lástima que fuimos un lunes y ya se sabe que los museos los lunes... El caso. Llegamos alrededor de las 2 de la tarde, lo justo para comer. Comimos en un restaurante gallego (del cual ahora no recuerdo su nombre) y fuimos para el hotel. Tras hacer un pequeño descanso mi hermano y yo nos fuimos para la piscina y cuando ya habiamos nadado lo suficiente subimos para la habitacion, ducha rápida y al Corte Inglés. Parece un poco frívolo pero ¿que vas a hacer un lunes-cuando todo esta cerrado- y no hay apenas monumentos? Despues nos fuimos a dar una vuelta y a cenar ese bacalao al horno delicioso. Mmhh. Luego un paseo nocturno y a la cama que al día siguiente habia ruta. Al dia siguiente antes de salir mi padre aprovecho para hacer una visita fugaz a un amigo que llevaba bastantes años sin ver. Y todo listo para Lisboa.
A Lisboa llegamos sobre las 12, a la hora que los portugueses acostumbran a comer (allí se rigen por el horario europeo). En el bar debajo del apartamento, comimos un caldo verde que reconfortaba a cualquiera y pescados unos, carne otros. Este fue el primer contacto con la gente de Lisboa y es donde todos nos dimos cuenta de que no iba a haber el menor problema con los lisboetas. La gente del bar muy amable, cortes y hospitalaria. Descansamos un poquito y nos dimos la primera vuelta por Lisboa. El primer contacto con la ciudad. Paseamos junto a la desembocadura del Tajo desde nuestro apartamento en el barrio de Belem (a unos minutos del Mosteiro dos Jeronimos). Llegamos al puente del 25 de Abril-anteriormente llamado "de Salazar" pero que tras la caida del regimen fue llamado "del 25 de Abril", fecha de la revolución de los claveles). Junto a él se encontraban Las Docas (lo que en ingles se denominan The Docks), una linea de pequeñas edificaciones iguales de madera en las que se concentraban numerosos bares y restaurantes, desde lujosos restaurantes italianos o pufs irlandeses hasta bares con una ambientación ultramoderna. Vamos que habia para elegir. Nos separamos un poco del puerto y seguimos callejeando por una rua con numerosas embajadas: Luxemburgo, Francia o Australia. Incluso en una calle paralela me parecio ver la bandera de Iraq. Llegamos a la Praça do Comercio, el centro neurálgico de la capital lusa. En un principio me recordo a la Plaza Mayor de Madrid al ser cuadrada y con la escultura de Jose I en su caballo. Las diferencias también eran evidentes. Bastante más grande (al menos esa fue la impresión que tuve), con las paredes pintadas de amarillo, abierta al mar y con los tranvias tipicos de Lisboa apareciendo por todas partes. Hicimos un breve recorrido por Rua Augusta, ya de noche. Alli, en la esquina con Rua de Santa Justa, junto al elevador del mismo nombre, nos encontramos con una familia segoviana con la que estuvimos hablando un rato. Seguimos hasta la Praça del Rossio donde cenamos en un restaurante lleno hasta la bandera pero por suerte conseguimos un sitio en la terraza. Volvimos a la Praça de Comercio (que se convertiria en el centro de casi todas nuestras rutas por Lisboa) y allí cogimos el tranvia 15E que nos volvia a dejar en Belem, en la estación de Pinto Ferreira. Primera noche en Lisboa.
Al día siguiente cojemos el tranvia hasta la Praça de Comercio y nos dirigimos al elevador de Santa Justa por el cual se asciende a Rua do Carmo, a las ruinas de la Igreja do Convento do Carmo. El Convento do Carmo fue destruido en el terremoto de 1755 que asolo la ciudad destruyendo numerosos edificios historicos. Actualmente el Convento do Carmo contiene en su interior un pequeño Museo Arqueológico. Dos de las piezas que más interesantes me parecieron de dicho museo son dos momias de niños en perfecto estado de conservación. Luego, callejeando llegamos a un pequeño jardin en la Praça do Principe Real no sin antes entrar por las zonas más olvidadas de Lisboa de la mano de mi padre, que es muy dado a olvidarse de la existencia de los mapas y perdernos a toda la familia por lo más "granado" de las ciudades. En ese momento nos dimos cuenta de los distintos intereses de cada uno. Mi tia y yo queriamos hacer turismo, mi padre queria dar una vuelta, tomar algo y poco más, mi madre se dejaba llevar y mi hermano simplemente no queria hacer nada. Asi que, allí tomé la decisión de que o me hacia yo con el "poder" del mapa y les llevaba a todos por donde yo y mi tía quisieramos o no ibamos a ver nada de nada. Asi que eso hice. Tras comer en uno de los restaurantes cercanos que recomendaba una de las guias de viaje que llevabamos encima se suponia que nos encaminamos hacia la Praça de Comercio para volver al apartamento. Con un poco de disimulo fui variando la ruta hacia la Assambleia da República (como el Congreso de los Diputados español), que no pillaba precisamente de paso. Fue curioso porque en Lisboa te das cuenta que de pronto, desde la calle más olvidada, más sucia y descuidada, llegas a las zonas donde se reunen las edificios gubernamentales, los barrios más ricos o los edificios más representativos, como el caso de la Assambleia. Al llegar allí, la gente se debio de percatar de mis "malas" intenciones asi que tuve que convencerles de hacer otro "pequeño" rodeo para llegar a la Praça do Marques de Pombal. Despues, regresamos a la Praça do Comercio recorriendo la Avenida da Liberdade, donde nos encontramos con la Embajada de España. Antes de llegar a la Praça do Comercio entramos en el barrio de Chiado con la intención de tomar un cafe en A Brasileira, un famoso cafe de Lisboa donde se encuentra la estatua de Fernando Pessoa pero los continuos "refunfuñeos" de mi hermano nos obligaron a saltarnos esa parada e ir directamente al apartamento. Lo que quedaba de tarde fue de descanso, para hacer una cena "typical spanish" y para hacer una visita nocturna al Padrao dos Descubrimientos y a la Torre de Belem. Preciosas por cierto.
Al dia siguiente, ya jueves, pasamos toda la mañana en la zona de Belem. Empezamos por subir al Padrao do Descubrimientos donde las vistas eran impresionantes y la foto de la Rosa de los Vientos era magnifica. Despues le toco el turno a la Torre de Belem, que de dia era tanto o más impresionante que de noche. Eso si, por dentro las escaleras totalmente colapsadas. ¿Quien diria que dentro de esa torre hubiera tantas escaleras? ¡Y eso que en apariencia es pequeña! Acto seguido entramos en el Centro Cultural de Belem (increible por cierto). Incluia un auditorio de pequeño tamaño, otro auditorio bastante menos humilde, un centro de conferencias, un Museo de Arte Moderno y Contemporaneo, varias tiendas, y alguna otra instalacion que no llegamos a ver. Ya me gustaria a mi ver uno de esos centros por Segovia. Entramos en el Museo de Arte Moderno, que ya que era gratis habia que aprovechar, y después dimos una vuelta por el exterior del Mosterio dos Jeronimos antes de entrar al interior. La verdad es que el claustro no deja indiferente a nadie. Es simplemente impresionante. Y, algo que mucha gente no sabe, es que este Monasterio tiene una gran importancia, al menos simbolica, para España puesto que en ese lugar fue donde España y Portugal firmaron sendos tratados de adhesión a la Unión Europea (por entonces, CEE). Por la tarde, conseguí escaparme al Museu Nacional dos Coches antes de que fueramos a una playa cercana.
Ya en viernes decidimos salir de Lisboa para hacer una escapada a Sintra. Toda la mañana nos la ocupo el precioso castillo de Sintra que hace la competencia a los castillos más famosos y bellos del mundo. Además, sus jardines son todo un laberinto llenos de pequeños edificios de inspiracion arabe y de raras especies vegetales. Por la tarde, ya en Lisboa conseguí visitar una exposición del Cuerpo Humano en el Museo de Ciencias.
El último día en Lisboa fue un paseo sin rumbo fijo por las calles de Lisboa. Fuimos a un mercado, dimos una vuelta por la Baixa lisboeta, comimos en una marisquería y dimos una vuelta por los almacenes Polux, lleno de guiris. Como lo definía la guía de Lisboa, era "cutremente chic". Vendian desde tablas de planchar a gallos de Estoril, pasando por vajillas, cristalerias y carritos de bebé. Por la tarde, descanso, cena con pescados de la zona y recogida del equipaje para el día siguiente.
Partimos hacia Espinho, un pueblo cercano a Oporto. Antes de llegar paramos en Obidos, un pueblo pequeño pero muy interesante. Teniamos pensado hacer otra parada en Nazaré pero al entrar mis padres (que habian estado alli hace ya unos 17 años) vieron que el pueblo habia cambiado totalmente y se habia convertido en una suerte de Benidorm. Ni tan siquiera nos bajamos del coche. Al llegar a Espinho nos llevamos otra decepcion porque era como otro Benidorm portugues pero totalmente descuidado y abandonado. Los apartamentos del hotel tenian un mobiliario que parecia el plató de Cuentame (solo faltaba Herminia). Y para más inri, el hotel estaba pegado a las vias del tren...y durante la noche pasaba cada hora un tren de mercancias, asi que os podeis imaginar que nochecitas. Esa tarde toda en la playa, aunque a mi no me hiciera mucha gracia.
El dia siguiente decidieron (yo me opuse pero de poco sirvió) que la mañana la volvieramos a pasar de "vuelta y vuelta"(como los filetes de Campofrio) en la playa. Por la tarde, cogimos un tren hasta Oporto. Callejeando por los alrededores de la estación llegamos a la Sé de Oporto donde nos encontramos a otra pareja de Segovia. Tras hablar con ellos un rato y ver las vistas bajamos hacia la zona del rio. Allí nos encontramos a una chica granadina que se costeaba el viaje por Portugal haciando malabares para entretener a la gente y sacarse unas monedillas. Además una banda francesa tocaba piezas de lo más moviditas. El ambiente era inmejorable, desde luego. Un lugar fantastico, musica en directo de fondo, unos refrescos en la mesa...vamos, que una pena que no durara más. Luego paseamos un rato junto al rio hasta sentarnos en una terraza a cenar la que sería nuestra ultima cena portuguesa (aunque nosotros no lo supieramos). Volvimos a Espinho.
Tras una noche infernal, mis padres decidieron que volvieramos a Segovia un día antes. Ellos no pasaban una noche más sin dormir. Bueno ellos y los demás. Claro que a decir verdad, una vez que yo me quedaba dormido no oia nada hasta eso de las 9 que me despertaban. Pero los demas no pegaron ojo.
Conclusión del viaje: Portugal es un país que no tiene nada que envidiar a los demás paises europeos en cuanto a encanto. Eso sí, lo que es el cuidado de las infraestructuras, de las calles, de los edificios, de las instalaciones...deja mucho que desear. Aún así, si te dejas embriagar del ambiente de Lisboa o de Oporto, Portugal te hechiza. Tanto que yo ya tengo por seguro que no tardando mucho volveré a visitar todo lo que me he dejado sin ver en Lisboa, que no ha sido poco: el puente de Vasco Da Gama, el Campo de las Naciones, el Oceanario, varios museos, Alfama...

1 comentario:

Caelio dijo...

en mi último viaje a Lisboa estuve buscando rincones con cierto sabor romántico. Los encontré fácilmente. Me sumergí en su Revolución de los Claveles. Hay calles que respiran poesía. También lo reflejé en mi blog.

Acabé la semana cultural en Coimbra. El mismo tono en todo Portugal. Me alegra que hayas disfrutado de Portugal, no todos los españoles que vamos allí logramos sacar beneficio de nuestro viaje. Muchos de los turistas caen en el error de compararse con sus vecinos.

Al llegar a Burgos en la prensa nacional publicaron a modo de curiosidad una encuesta realizada en Portugal no menos curiosa: el 45% de los Portugueses desearía integrarse en el Estado español