23 julio 2007

Musas

- MUSAS -
La noche. Sí, curiosamente ese momento del día en el que la inspiración se cuela por las ventanas de las casas con el único fin de encontrar a alguien a quien poder servir de ayuda. Hoy, la inspiración se ha topado conmigo y la he amarrado fuertemente para hacer una especie de mini-balance de todo un curso. Tengo que decir que ha sido un año... cómo expresarlo... diferente. Quizás la palabra que mejor lo define es "novedad", que mezclada a su vez con otras como "esfuerzo", etc., darían como resultado la primera toma de contacto con la vida universitaria y con los buenos y malos momentos que ella supone. Llegados a este punto, podría contar mil y una historia, pero eso daría de sí como para escribir un libro y sería un despilfarro teclearlas aquí; de hecho, si lo hiciera, seguramente todas y cada una de ellas perderían la magia que las acompaña y, con ésta, se escaparía todo el sentido que pudieran tener; así que las archivaré bien en ese fichero llamado "memoria" para tenerlas a mano el día en que el aburimiento se apodere de mí... alguien querrá escucharlas.
Lo más probable es que os estéis preguntando a qué viene tal disertación. Pues muy sencillo: 1º) me apetecía escribir, y 2º) lo primero que se me ha venido a la cabeza en estos momentos ha sido el último día de clase. Mi profesor de Historia acabó de explicar la parte del temario que faltaba y todos esperábamos ansiosos la clásica parrafada que dice así: "espero que hagáis un buen examen y que no nos tengamos que ver las caras en septiembre(...) Tenéis todo en los apuntes, así que no me defraudeis(...) Me alegro de haber contribuido a ampliar vuestros conocimientos(...)". Pero no. Él decidió sorprendernos en un arranque de originalidad que nos dejó perplejos y emocionados. Creo que cualquiera entenderá el sentimiento que inundó la clase cuando, incluso midiendo los tiempos, nos recitó una poesía del genial Rudyard Kipling. Llegó hasta lo más profundo de toda esa panda de pardillos convertidos cada uno en 1/5 de profesionales. Para algunos fue como una inyección de valor y fuerzas para enfrentarnos a lo que teníamos a la vuelta de la esquina (algo así como el discurso que da William Wallace en la película de Braveheart justo antes de la batalla para exaltar a sus hombres). Para otros, simplemente, un deleite para sus oídos. Eso sí, creo que no quedó un alma sin empañarse. Sería un delito no compartirlo con aquellos que aún lo ignoran; así pues, para que comprendáis esto que digo y no penséis que soy exagerada, aquí os dejo el susodicho poema. Espero que disfrutéis con y de él.
SI
Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor pierde la suya
y por ello te culpan;
Si puedes confiar en ti cuando en ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
Si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y -aun- no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio.
Si puedes soñar, y no hacer de los sueños tu maestro;
Si puedes pensar, y no hacer de las ideas tu objetivo;
Si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
Si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos;
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.
Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarte por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado
y así resistir cuando no te quede nada
excepto la voluntad que te dice: "Resiste".
Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común;
Si los enemigos y los amigos no pueden herirte;
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
Si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren...
Tuya es la tierra y todo lo que en ella habita,
y -lo que es más- serás Hombre, hijo.
Rudyard Kilpling

1 comentario:

Cientificoloco88 dijo...

Jue, como se nota que estudias periodismo!!! Me voy unos dias y me sorprendes escribiendo en el blog!! Me ha encantado el artículo que lo sepas, y la poesía muy profunda. Saludos.