28 abril 2007

La ANV y la peregrinación

Tras todo un día desconectado del mundo, he decidido echar un vistazo por la edición electrónica de EL PAÍS. Hay dos noticias que me han llamado la atención: una por la relevancia política y otra por lo increíble que me ha parecido.
La primera es la de las listas electorales de ANV y su posible relación con Batasuna. Por lo visto, un informe conjunto entre Policía y Guardia Civil encargado por el juez Garzón, indica que hay posibles indicios de relación entre ambas plataformas políticas. Lo único que hoy he visto en televisión ha sido un debate sobre este tema en Cuatro y se decía que había varios miembros en las listas de ANV "contaminados" policialmente. No he visto el debate completo, sólo unos minutos, pero imagino que con el termino "contaminados" se refieren a vinculados con Batasuna o con ETA. Lo cierto es que hasta ahora todos los datos manejados son sospechas e indicios. Últimamente el tema de la ilegalización de partidos está tan en boca de todos que parece algo fácil, sencillo y sin importancia. Y no es así. El ilegalizar un partido es algo tremendamente importante porque, en una democracia, al hacer esto se está impidiendo que una parte de la población exprese su opinión. Ahora bien, los casos que la Ley de Partidos contempla como ilegales son partidos que no condenen la violencia y los actos terroristas y cuyos integrantes tengan alguna relación con banda armada. En estos casos, es bastante evidente que su ilegalización esta justificada porque la violencia está en contra de toda democracia. Ahora bien, ilegalizar un partido sin las suficientes pruebas y basándose en suposiciones es inadmisible. Por eso, debemos esperar a que los jueces decidan libremente con las pruebas que haya sobre la mesa y no hacer suposiciones antes de tiempo. Entiendo la posición de los jueces y su tremenda responsabilidad y es por ello que yo, personalmente, apoyaré lo que ellos decidan.
La otra noticia que me ha llamado la atención ha sido la decisión de la Conferencia Episcopal de convocar una peregrinación a Roma con el fin de asistir a la beatificación de 498 "mártires del siglo XX", que al parecer es un modo de hablar más políticamente correcto que decir "mártires de la Guerra Civil". Al igual que el Gobierno creo que ellos son libres de hacer lo que quieran que para eso Iglesia y Estado son instituciones independientes (aunque la Iglesia no parezca estar al tanto de esta situación en muchas ocasiones). Pero...hay un problema. Y es que son 498 mártires. Y de los miles de personas que murieron en la Guerra Civil de ambos bandos...¿quienes son los que han tenido el privilegio de ser mártires?. Por lo visto, esos mártires son son "los obispos de Cuenca y de Ciudad Real, varios sacerdotes seculares, numerosos religiosos [...], seminaristas y laicos, jóvenes, casados, hombres y mujeres". Y esta gente son mártires porque "eran apóstoles y fueron valientes cuando tuvieron que confesar su condición de creyentes; disponibles para confortar y sostener a sus compañeros de prisión; rechazaron las propuestas que significaban minusvalorar o renunciar a su identidad cristiana; fueron fuertes cuando eran maltratados y torturados; perdonaron a sus verdugos y rezaron por ellos; a la hora del sacrificio, mostraron serenidad y profunda paz, alabaron a Dios y proclamaron a Cristo como el único Señor". Vamos, que aquellos que murieron por sus ideales políticos, por su condición sexual o por encontrarse simplemente en el lugar y en el momento equivocados, no son mártires. Ellos, parece ser, que sí que se merecieron morir. ¿Y con esto la Iglesia pretende hacernos creer que esta beatificación masiva es "un aliento para fomentar la reconciliación"? Es decir, el separar de nuevo a todas las victimas de la Guerra Civil en mártires y no mártires va a mejorar la situación. Miren, yo creo que la verdadera solución es hacer ver a la gente que en la Guerra Civil(en realidad, en cualquier guerra) no hay ni unos vencedores ni unos vencidos, ni unos mártires ni no mártires. Lo que hay que hacer ver es que todos fueron perdedores porque en esa guerra todo el mundo sufrió y perdió a alguien cercano o lejano. Así es como de verdad se empezarán a cerrar las heridas de la guerra. Porque, ciertamente, no creo que esas heridas estén cerradas cuando hay miles de familias esperando a que los juicios de sus hijos, hermanos, primos, abuelos... sean revisados y se les quite de encima una condena impuesta por tribunales imparciales en las que en muchos casos se les tacha de asesinos o maleantes cuando eran inocentes.

El informe conjunto Policía-Guardia Civil sobre ANV
La peregrinación a Roma por los 498 "mártires del siglo XX"

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