09 febrero 2007

Las armas de Bush, Blair y Aznar

Ayer el ex presidente del Gobierno, Jose María Aznar, dijo en palabras textuales: "Evidentemente todo el mundo pensaba que en Iraq había armas de destrucción masiva y no había armas de destrucción masiva, eso lo sabe todo el mundo y yo también lo sé, ahora". Estas palabras han causado bastante revuelo entre los políticos y entre los medios de comunicación y se han convertido en parte central de las conversaciones de muchos ciudadanos. Ciertamente de aquí se pueden sacar dos conclusiones: que la Guerra de Iraq se baso en pruebas y fuentes no muy fiables y que les importaba un comino lo que pensáramos los españoles de la guerra.
En primer lugar, lo que es increíble es que una guerra que se este cobrando tantas victimas de todos los bandos, de todas las nacionalidades, haya sido planificada en base a unas pruebas que, visto lo visto y en el caso de que realmente existieran, no eran para nada fiables. Y con esto la sensación de la población de que esta guerra no se planifico con el fin de acabar con el régimen de Sadam e instaurar un gobierno democrático sino que se llevo a cabo como una venganza y como medio para conseguir petroleo es cada día mayor.
A nivel nacional, lo que es mas increíble es que esto viene a confirmar, en cierto modo, que en su momento Aznar y su equipo creían que esto era lo "mejor". ¿¿Lo mejor para quien, señores?? Por lo visto, el señor Aznar ha tardado casi 4 años en convencerse de la inexistencia de las famosas armas de destrucción masiva iraquíes. La conclusión que sacamos es que aquellas manifestaciones multitudinarias que se convocaron en su día también debieron y deben ser desconocidas para Aznar. Y la pregunta es: ¿¿cuanto tiempo nos estuvo ignorando el gobierno del PP??, ¿¿Cuando dejaron de contar con la opinión de los ciudadanos, los votantes??. Y lo peor de todo esto es que están demostrando con su cabezoneria, su ilógica negativa a toda propuesta(ya sea negativa o positiva) del actual Gobierno, su soberbia, etc que aún siguen haciendo caso omiso de lo que los españoles pensamos y, por mi parte, espero que en las elecciones autonómicas se les de una pequeña lección de humildad y aunque sea solo por un año en esta legislatura haya una oposición digna, que haga su trabajo constructivamente y no destructivamente como hasta ahora.

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